Hace unos meses, arribó a Uruguay para asumir como Gran Rabino de la Comunidad Israelita del Uruguay (Kehilá), el Rab. Max Godet. Su esposa, la uruguaya Efrat Ferber, nos cuenta su visión como mujer sobre el judaísmo, sobre el Uruguay, sobre la enseñanza…
Ser la esposa del Rabino
Una pareja que respeta la esencia del otro, tiene más chance de mantener una relación sana. Según la Torá no existe «él y ella» después que se unen. Es la primera ley universal, «serán una sola carne». Según la mística judía, el hombre tiene una gran necesidad de dar y proveer, y la mujer de recibir. El hombre es masculino y la mujer es femenina. Una relación no puede ser una competencia egoísta de quien tiene más derechos u obligaciones, sino una construcción, en que uno apoya, complementa y fortalece al otro. Personalmente, no siento que soy «la esposa del rabino», mi marido es lo que es gracias a mí, yo soy lo que soy gracias a él. Somos uno, ésta es la visión de la Torá. Tenemos gustos, tareas y cargos distintos, pero los dos apoyamos y deseamos el éxito y felicidad del otro.
La religión en mi vida
No nací en una familia observante, me hice religiosa luego de mucho estudio de las fuentes, de absorber de mis maestros un judaísmo pleno, cada día más vigente y lleno de sentido. Después de vivir en Israel y conocer a madres fuertes, que son un ejemplo de vida y liderazgo familiar, y eso soñé para mi vida. Hace ya muchos años soy bendecida de poder trabajar con judíos alejados que se acercan a las fuentes y llenan su vida y su casa de nuestras tradiciones y valores, tal como me pasó a mí y es hermoso ver los resultados, personas que se sienten espiritualmente más completas y con relaciones familiares más fuertes y sanas.
Sobre los hechos de violencia en Uruguay
Nací en Montevideo, viví toda mi infancia y adolescencia en un Uruguay que aún ocultaba su enfermedad. Me duele profundamente ver cómo ha cambiado la realidad en estos años. Estoy convencida de que la gran falla es la falta de educación. La alfabetización no es la educación completa que un niño debe recibir. Educar en valores es más importante. Los jóvenes que crecen sin valores, luego no saben valorar su vida, (mucho menos la del prójimo), no quieren esforzarse para recibir un salario, van por la vida sin sentido y sin objetivos claros.
Deberíamos pasar por un proceso de reconstrucción, que empiece desde las escuelas y principalmente del sector más vulnerable. Capacitando a las maestras y educadores, que con mejores condiciones puedan trabajar y educar niños mentalmente más sanos, capaces de cambiar la realidad que viven. La influencia del sector educativo se realiza en gran parte de la crianza del niño. Lo que pasa dentro de su casa no lo podemos cambiar, pero lo que aprende día a día fuera de su contexto familiar sí.
¿El judaísmo reprime a la mujer?
Muchos de los que cuestionan y se oponen fuertemente a nuestros milenarios y sabios valores, son defensores de los dictámenes de una cultura liberal, donde casi no hay límites, donde todo se permite, la sexualidad es banalizada, hay una especie de culto al ego, y como resultado vemos cada vez más hogares destruidos, jóvenes y adultos en búsqueda de sentido y en depresión.
A menudo se confunde la expresión de la feminidad, y el recato de la mujer judía, con opresión y machismo. Podemos tener los mismos derechos, el mismo valor y aun conservar nuestras diferencias esenciales. El Rey Salomon, hizo la pregunta, «Una mujer virtuosa ¿quién la encontrará?» En su poema llamado Eshet Jail, detalla cuales son las virtudes de una gran mujer. Ella es empresaria, importadora, filántropa, la que se preocupa que no falte nada en su hogar, y su marido es conocido por ella, es el «esposo de», (no he leído un texto tan feminista). Aun ejerciendo todas estas funciones, la mujer virtuosa sigue siendo, madre, esposa y mujer.
¿La mujer puede trabajar?
Es muy sano y necesario que la mujer trabaje y se desarrolle profesionalmente, pero su casa y su familia serán su principal ocupación. Que dedique tiempo a su esposo y a sus hijos, que los escuche y los eduque. Las mujeres tenemos una percepción más intuitiva, somos más sentimentales, nuestros hijos nos necesitan. Es muy importante para su desarrollo tener una figura paterna y materna. La presencia de ambas figuras (masculina y femenina) influye de manera determinante en la personalidad de los niños, así afirman los expertos en psicología conductual. Estoy completamente convencida de que la naturaleza y el Creador no se equivocan, si las mujeres tenemos características femeninas es porque ellas son necesarias para nuestra «sobrevivencia» y bienestar. Seamos mujeres orgullosas, mujeres virtuosas.
Una mujer virtuosa de acuerdo a la tradición judía. Entrevista a Efrat Ferber Godet, Rabanit de la Comunidad Israelita del Uruguay
08/Mar/2018
Por Gabriela Fridmanas para CCIU